En la II Ruta Reivindicativa a las Colonias Penitenciarias de Montijo organizada por ARMHEX y El Lokalino pudimos visitarlas desde cierta distancia de la mano de Ángel Olmedo y Chema Álvarez miembros de ARMHEX.


A lo largo de mi vida siempre había oído hablar de la Colonias Penitenciarias gracias a María Guzmán Brugera, sobrina de los que fueron alcaldes de Montijo en la república: Juan Brugera y Miguel Merino. María había llegado a Valdelacalzada en los primeros años de la Colonización acompañando a su esposo José Rodríguez Gómez, herrador de oficio contratado por INC como ayudante de veterinario. María contaba como aquellos presos se veían por Montijo y algunos terminaron quedándose tras contraer matrimonio con jóvenes del pueblo.
Tras la visita guiada a dichas colonias, me pareció interesante recoger lo que me habían contado otros testigos sobre este hecho histórico casi siempre olvidado.
En el Boletín Oficial del Estado número 260 del 17 de septiembre de 1939 se publica la Ley 8 de septiembre de 1939 creando las Colonias Penitenciarias Militarizadas.
“A ese fin propende la presente Ley, por la que se define y se estructura un nuevo servicio encaminado a utilizar las aptitudes de los penados, con el doble fin de aprovecharlas en su propio beneficio moral y material y en el del Estado, aplicándolas a la ejecución de obras de utilidad nacional. De esa suerte, además, se obtiene el debido rendimiento, que incluso pudiera llegar a la amortización de las crecidas cantidades que el Gobierno aporta para el sostenimiento de la población penal.”
Para este fin se crearon seis colonias penitenciarias militarizadas; la 1ª y 6ª en los Merinales (Bajo Gudalquivir), la 2ª en el Canal de Montijo, la 3ª en el Canal del Alberche, la 4ª en la Real Acequia del Jarama y la 5ª se dedicó a la construcción de la Academia Militar de Toledo.
Al mando estaría el general Juan Petrirena Aurreocochea.
A la de Montijo llegaron un total de 1443 presos republicanos de los que casi un 20 por ciento eran extremeños, según Juan Carlos Molano en su artículo “La 2ª Agrupación de Colonias Penitenciarias de Montijo y la Construcción del Canal”.
En los testimonios recogidos en Valdelacalzada nos encontramos con el de Antonia Pozo Barquero en el libro “Las Mujeres de la Colonización. Valdelacalzada” de esta cronista en el que cuenta que su padre Francisco Pozo Cuadrado había estado trabajando como preso político en Colonias Penitenciarias de Montijo junto con su hermano Ezequiel. Francisco pudo volver a Quintana de la Serena una vez cumplida la pena, pero Ezequiel fue desterrado y marchó a vivir a Badajoz. Es por ello que solicitó venir a Valdelacalzada con su familia para así poder estar cerca de su hermano.




Pero es Juan Domínguez Núñez en su artículo “El control,” del libro “Recuerdos del Ayer” recopilado por esta cronista, el que nos hace el siguiente relato:
El control
Este relato va dedicado a un grupo de vecinos de Valdelacalzada interesados en saber que fue este lugar y el servicio que dio mientras duró la construcción de acequias y canales para regar las tierras del Plan Badajoz. Ya hemos hablado algo de esto, pero lo vamos a explicar mejor.
Nos trasladamos al año 1949 y 1950 y como dice el refrán que vale una imagen más que cien palabras, en esta foto con las mulas en la parte izquierda se ven los raíles y he marcado con una cruz en blanco para distinguirlos mejor junto a la acequia F. La foto está tomada en la salida desde la ronda Norte y el Parque municipal a la calle Manuel Domínguez Ruiz.


En la foto con las mulas desde la izquierda estoy yo, mi hermano Diego y mi primo Luis. Se observa que el tiempo pasa y no perdona. Ya he explicado algo sobre dicho Control y la labor que desempeñó mientras duró la construcción de canales y acequias y fue muy duro el trabajo de estos hombres y poco remunerados por ser presos de guerra y estaban militarizados perteneciendo a las Colonias Penitenciarias de Montijo. Solo había una línea de raíles para vagonetas desde las graveras del río a canales y acequias por toda la zona de regadío, solo hacían un viaje cada día tenían que cargar las vagonetas con pala y era un trabajo muy duro y mucha distancia entre el río y el punto de destino. Hoy todavía recuerdo aquella ristra de mulas y vagonetas 5 o 6 mulas tirando de 8 o 10 vagonetas, duro trabajo comparado con las comodidades que disfrutamos hoy en todos los ramos laborales. Estos relatos van en especial para las generaciones presentes para que comparen lo que tienen hoy y lo poco que podíamos disponer sus abuelos y antepasados que nos tocó vivir esa época. Dicho control ocupaba unas 2 hectáreas (antes de trazar parcelas, canales y caminos todo eran pastos y tierra de labor) y la ubicación estaba en el primer huerto hoy de la familia de Alfonso Zarco y los dos huertos siguientes. Después de tantos años hoy lo vemos todo muy bonito y en productividad, pero hasta llegar a este punto tuvimos que pasar por muchas etapas y vicisitudes hasta llegar a lo que disponemos hoy. Podemos comparar el Plan Badajoz en obra con una casa cuando están los albañiles y cuando han terminado y se van…
Según Juan Carlos Molano, el teniente coronel Máximo Blanco controlaba la gravera situada en la desembocadura del río Guadajira en la finca La Vara.
Pero es en el archivo sobre Colonización de la Consejería de Agricultura donde encontramos otro dato fundamental y es el contrato que Instituto Nacional de Colonización realiza con Colonias Penitenciarias Militarizadas de Montijo del “Camino de Acceso al Pueblo X”, posteriormente Valdelacalzada, dirigido en 1946 por el ingeniero agrónomo, Manuel García de Oteyza y el perito agrícola, Manuel Becerro Mamblona.
El contrato se firma entre el director general de Colonización, Fernando de Montero y García de Valdivia y el general jefe del Servicio de Colonias Militarizadas, Juan Petrirena Aurrecoechea con fecha 16 de enero de 1948 por un presupuesto de adjudicación de 357.216, 76 pesetas, aunque finalmente se pagaría un total de 450.212,99 pesetas en marzo de 1951.
Sabemos que en estos años Colonias Penitenciarias trabajaba de forma diferente a sus orígenes cuando los presos eran prácticamente esclavos, en los años 50 la situación de los presos había cambiado habiendo incluso trabajadores libres.
En el BOE 251 del 19 de octubre de 1960 se publica el Decreto 1992/1960 del 8 de octubre por el que se suprime el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas.
“Extinguidas las responsabilidades que fueron exigidas por actos realizados durante nuestra guerra de Liberación, el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, carente de población penal desde mil novecientos cuarenta y cinco, constituyó un Servicio de obras del Estado que en intimo contacto con las Direcciones Generales de Obras, Hidráulicas y del Instituto Nacional de Colonización contribuyo con la máxima eficacia a la realización de los grandes planes de riegos realizados en los últimos veinte años.
La normalización, que ha llegado, en la actualidad la contratación de obras públicas, y la desaparición de los fines para los que eşte servicio se creó, aconsejan su supresión”.
Fuentes:
Juan Carlos Molano, artículo “La 2ª Agrupación de Colonias Penitenciarias de Montijo y la Construcción del Canal”.
“Las mujeres de la colonización. Valdelacalzadada” de Emilia Ramos Silva
“Hemos visto nacer un pueblo” de Juan Domínguez Núñez recogido en “Recuerdos del Ayer” y coordinado por Emilia Ramos Silva
Avance de Proyecto del Camino de Acceso al Pueblo X. Manuel García de Oteyza y Manuel Becerro Mamblona, noviembre 1946. Archivo de Colonización.







