El chozo, era la vivienda habitual de muchas de las familias que llegaron a los pueblos de Colonización en la década de los cincuenta del siglo pasado, chozos construidos con palos o piedras y con el techo de anea eran los habituales en las fincas en los que muchos de ellos trabajaban como jornaleros. Así lo cuentan algunos hijos de colonos que vinieron directamente desde los cortijos a los regadíos de Montijo. Esa vivienda se encontraba muy extendida en zonas de Montijo y en Puebla de la Calzada. Aún guardo el recuerdo de mis primeros viajes a Badajoz y observar los que se encontraban en la entrada por la carretera de Cáceres.
Esto es algo que preocupa enormemente a las autoridades del I.N.C. ¿Cómo hacer pueblos blancos, limpios e higiénicos y dejar que los colonos construyeran como refugios en el campo este tipo de habitáculos?
Hay que recordar que las cuadras y graneros estaban ubicados en las viviendas de colonos en el pueblo, pero no en las parcelas, que era donde pasaban el mayor número de horas al día. Allí se llevaban los animales para realizar las labores del campo y para que pastaran. Cada día había que devolverlos de nuevo al pueblo para su pernoctación.
En los testimonios recogidos a las primeras familias encontramos alusiones al hecho de que el INC no quería que se hicieran chozos. De manera que algunos llegaron a hacerlo rebajando la tierra para que no se viera desde los caminos.
Pero es en octubre de 1955 cuando se presenta el Proyecto para la construcción de albergues de temporada elaborado por el arquitecto Manuel Rosado Gonzalo y el ingeniero agrónomo Ángel María Maqueda desde la Delegación de Montijo al Servicio Nacional de Arquitectura. Tras su aprobación se propone la construcción de 40 albergues sin esperar a las solicitudes.
“El objetivo de dicho proyecto es la eliminación de chozas y cobertizos que de manera particular los colonos realizaban en sus parcelas creando un aspecto “deplorable” afeando el conjunto de la parcelación y cultivos y que sirviera de modelo a las posteriores construcciones
La realización de la obra supone un presupuesto de 16.283,43 pesetas de las cuales se propone una subvención de 5.373,53 pesetas del INC a los colonos que se entregarán en materiales para dicha construcción.
El edificio constará de una habitación de 4,5 por 3,5 metros y un cobertizo adosado que sirve de cuadra”.


Un presupuesto de más de 10.000 pesetas sería para ellos una cantidad inasumible, aunque contaran con la subvención del Instituto. Aun así, se construyeron albergues y los chozos desaparecieron de las parcelas.
Esto nos da una idea de la parte propagandística que tuvieron estos pueblos en los primeros años. Se querían pueblos blancos bien organizados sin pensar en muchos casos en las personas y en sus necesidades. El chozo hecho de cañas era imprescindible para poder pasar las horas de descanso en verano, ya que en muchos casos no se regresaba de la parcela hasta el anochecer.
Recuerdo el que mi padre hizo al lado de la acequia en mi parcela, junto a un cañaveral. Allí se refugiaban a mediodía cuando la jornada de recogida de tomates o de pimientos no terminaba hasta la tarde. Los niños buscábamos la sombra de la higuera que además nos ofrecía el postre tras la sopa de tomate que servía de merienda.
En la fotografía Francisco Hernández Zambrano


Fuentes:
Proyecto de albergue de temporada. Zona del Canal de Montijo.
Arquitecto: Manuel Rosado Gonzalo.
Ingeniero agrónomo: Ángel María Maqueda







